MODERNIZACIÓN Y POBREZA: La otra cara del Milagro mexicano

[S]on los pobres quienes surgen como los verdaderos héroes del México contemporáneo, porque ellos están pagando el costo de progreso industrial de la nación”. -Oscar Lewis [i]

 

ALITZEL VERSPECHT GUERRERO

En febrero de 1965, se dio una fuerte controversia por el libro de Oscar Lewis, Los hijos de Sánchez. El autor recibió una demanda por parte de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística en la que se acusaba a Lewis por el delito de disolución social, difamación, ofender a la moral pública y al pudor del pueblo mexicano, y por realizar propaganda de un gobierno extranjero que podía perturbar el orden público y afectar la soberanía del Estado mexicano.[1] Además, consideraban al libro como “antimexicano y subversivo, ya que con toda mala fe presenta solamente aspectos negativos de la familia mexicana de escasos recursos económicos y trata de convencer al lector de que solo está integrada por vagos y malvivientes”[2] y se exigía que el libro dejara de circular, que se procediera penalmente contra su autor y contra el director del Fondo de Cultura Económica, Arnaldo Orfila Reynal.[3]

El gobierno de Gustavo Díaz Ordaz no podía permitir que se revelara una imagen distinta del México que se mostraba en las altas tasas de crecimiento económico, las cuales habían impresionado a la prensa internacional desde la década de los cuarenta. Sin embargo, Los hijos de Sánchez exhibió la realidad cotidiana de la pobreza urbana que contrastaba con los principales aspectos de la imagen modernizadora del país. En este ensayo compararé la visión que se tenía de México en el extranjero, para mostrar en qué forma Los hijos de Sánchez exhibió una realidad diferente a la imagen internacional del país que el gobierno mexicano había estado promoviendo durante el periodo que abarca el libro.

 

EL CAMINO A LA MADUREZ

En Estados Unidos había un interés por conocer el mundo de los países subdesarrollados—especialmente durante la Guerra Fría—para poder ofrecer alternativas de desarrollo que los mantuvieran alejados de la influencia soviética. En la década de 1960 W.W. Rostow publicó Las etapas del crecimiento económico: un manifiesto no-comunista, en donde aseguraba que el subdesarrollo era una faceta por la cual todos los países debían pasar y que podían superar sin inclinarse al socialismo.[3] Rostow identificó cinco etapas del crecimiento; México—gracias a su crecimiento económico desde la década de los cuarenta y el éxito del “desarrollo estabilizador”—podía ser ubicado en la cuarta etapa: “el camino a la madurez”.[4]

Durante el periodo conocido como el “milagro mexicano”,  el gobierno  pudo promover la imagen de un país en vías de modernización exitoso. La economía mexicana se benefició de las exportaciones durante la Segunda Guerra Mundial y, después—con el modelo de crecimiento hacia dentro—México pudo mostrar la imagen de un país estable, con un crecimiento sostenido y así volverse atractivo para las inversiones extranjeras y el turismo. A partir de 1958 se puso en práctica una política socioeconómica conocida como “desarrollo estabilizador”, la cual—como su nombre lo indica—buscaba lograr un desarrollo económico y social sostenido a partir de la estabilidad macroeconómica y política.[5] El resultado de esta política se hizo evidente en el crecimiento del pib (6.8% tasa media anual) y en la estabilidad de los precios (2.5% aumento al año).[6]

Además, la participación activa de los diplomáticos mexicanos en foros y organismos internacionales—especialmente durante el periodo de López Mateos—aumentaron la confianza de la comunidad internacional, que identificó al país como un actor responsable y comprometido. Según Soledad Loaeza, “la imagen del país sin leyes dominado por la violencia revolucionaria y la xenofobia, quedó atrás y fue sustituida por la de un país de orden, tolerante y confiable”.[7]

Al revisar las noticias publicadas sobre México en el New York Times y Le Monde, de 1940-1963, se puede percibir una opinión optimista sobre la evolución de las condiciones de vida en México. La mayoría de los artículos hablan sobre el crecimiento económico y muestran un claro asombro y confianza en el desarrollo del país.[8] Incluso, una nota en Le Monde de 1953 mostraba a México como un país que pronto alcanzaría el nivel de Francia al asegurar que “pocos países evolucionan a esa velocidad y, en sólo seis años, ya están a una generación de nosotros”.[9]

Durante esos años, México tuvo mayor desarrollo industrial y mejoras en infraestructura y servicios, los cuales se concentraron principalmente en la Ciudad de México. Salvador Novo expresó con admiración como México había pasado de ser “quieto y aburrido” a una “metrópoli tan ebullente, tan internacional”,[10] pues vio el cambió de la infraestructura capitalina, ya que se construyeron grandes edificios y obras como Ciudad Universitaria, el Aeropuerto Benito Juárez de la Cd. de México, y una gran cantidad de fuentes y monumentos. En efecto—debido a la estabilidad política y el crecimiento económico—México se convirtió en un ejemplo para los países latinoamericanos, que en esos años enfrentarían sobresaltos económicos, dictaduras militares fuertes y antagonismos ideológicos radicales. [11]

 

LA OTRA CARA DEL MILAGRO MEXICANO

No obstante, no sólo los economistas e inversionistas mostraron interés por los países subdesarrollados y por el caso específico de México. Oscar Lewis, destacado antropólogo estadounidense, resaltó la importancia de estudiar la pobreza urbana; pues resulta crucial conocer los límites, las necesidades y las formas de pensar de estos habitantes para evitar conflictos sociales que pudieran llevar a la desestabilización de los regímenes.

Para llevar a cabo su estudio, Lewis entrevistó a Jesús Sánchez—hombre de 50 años que con un ingreso de $12.50 al día mantiene a sus cuatro hijos de la “casa grande”, a sus nietos, a los hijos de la “casa chica” y a sus dos mujeres— y a los cuatro hijos que tuvo con su primera esposa. Además, utilizó el concepto de “cultura de la pobreza”, el cual no sólo abarca características económicas, sino psicológicas, sociales y culturales.[12]

Estas características se encuentran presentes en los relatos de los cinco Sánchez y entre ellas están: falta de vida privada, pues generalmente viven varias familias en cuartos pequeños; iniciación temprana en la vida sexual y matrimonios no legalizados; uso frecuente de violencia física para educar a los hijos, resolver conflictos y someter a la esposa; machismo como culto a la masculinidad y un complejo de mártires entre las mujeres.[13] Manuel Sánchez cuenta cómo vivió un tiempo con la familia de su esposa:

En aquel cuarto sólo había una cama que es donde dormía Faustino con su esposa. Los demás dormíamos sobre el piso, sobre cartones, para tender las cobijas/…/ Socorrito, su marido, y sus chamacos se acostaban en el espacio entre la cama y la pared. Paula y yo nos quedábamos a los pies de la cama. Mi cuñada Dalila y su hijo, al otro lado, junto a Paula. Mi suegra y su marido en la esquina cerca de la cocina, en el lugar que ocupaba la mesa en el día. Así es como nosotros 13 –cinco familias—cabíamos en aquel cuartito.[14]

En el ámbito educativo y laboral se observan altas tasas de analfabetismo, abandono de estudios a temprana edad, largos periodos de desocupación y de subocupación, bajos salarios, trabajo infantil y ocupaciones no calificadas.[15] Roberto, uno de los miembros de la familia nos narra: “[p]ara cuando tenía trece años ya había sido estibador, cuidador en los baños, vidriero, panadero, yesero. Luego, barnizador en una mueblería”.[16]

Económicamente, los habitantes pertenecientes a este estrato socioeconómico presentan una escasez crónica de dinero y ausencia de reservas alimenticias por lo que viven en el presente, satisfaciendo sus necesidades inmediatas y sin hacer planes a futuro o iniciar ahorros. También—debido a esta limitación económica—no tienen acceso a servicios médicos de calidad, ya que al no pertenecer a instituciones del servicio social del Estado (IMSS, ISSSTE), los medicamentos resultan demasiado caros para ellos. Por este motivo recurren a plantas medicinales, remedios caseros y practicas relacionadas con la brujería, santería o la fe en los santos católicos y la virgen de Guadalupe.

Otro aspecto interesante que se observa en este trabajo antropológico, es la postura que tienen las clases bajas de la ciudad con respecto a las autoridades, los políticos y la justicia en el país. Los sindicatos son identificados como otro mecanismo para explotar a los obreros y se reconoce la falta de transparencia en la toma de decisiones políticas, así como la farsa de la competencia electoral. La justicia para los integrantes de la familia existe para los que la pueden comprar y, quienes no tienen dinero, son victimas de esa justicia que no es ciega a las diferencias económicas.

En cambio, se reconoce a Estados Unidos como el ideal del funcionamiento gubernamental. Jesús Sánchez nos dice que a México le hacen falta otros gobernantes, pues los actuales:

[n]o han estudiado a fondo el problema mexicano. Esos señores gobernantes andan en sus coches muy lujosos y tienen millones en el banco, pero no ven para abajo donde está la gente pobre. No se meten por ahí ni en carro/…/desconocen ese problema tan grande y tan hondo que existe en nuestro México. Desconocen a aquellas gentes que comen una vez al día. [17]

Y, además, declaró que le gustaría tener un presidente norteamericano y leyes como las suyas, pues—a diferencia de los corruptos mexicanos—los políticos norteamericanos conocen a su población, trabajan para el desarrollo de todo el país y respetan las normas.

Otro estudio contemporáneo e interesante sobre la cultura cívica de la sociedad es The Civic Culture, que realizan Almond y Verba en cinco países diferentes: Gran Bretaña, Estados Unidos, Alemania, Italia y México.[18] Su conclusión con respecto a México es que el patrón de cultura político mexicano está lleno de inconsistencias y contradicciones. México es el país que menos atribuye al gobierno algún tipo de impacto en sus vidas diarias y sus ciudadanos tienen las expectativas más bajas para recibir un trato equitativo por parte de la policía y las instancias  gubernamentales; no obstante, expresan mayor orgullo por su sistema político y su gobierno que Italia y Alemania. En las entrevistas se quejan de que los ricos son los únicos beneficiados por las mejoras económicas del país,[19] pero el sistema económico es el segundo factor de mayor orgullo—por encima de los atributos físicos del país.[20]

El estudio de Lewis es muy específico, pues se centra en un sólo sector de la población; en contraste, The Civic Culture no hace una distinción entre las clases. Según Almond y Verba, “muchos mexicanos carecen de habilidad y experiencias políticas, pero su esperanza y confianza son elevadas”;[21] sin embargo, en el caso de Los hijos de Sánchez, no se ve esa esperanza, lo cual está relacionado con una de las características principales de la cultura de la pobreza:

la actitud critica hacia algunos de los valores y de las instituciones de las clases dominantes, el odio a la policía, la desconfianza en el gobierno y en los que ocupan un puesto alto así como un cinismo que se extiende hasta la Iglesia.[22]

La imagen que presentan los habitantes que se desarrollan dentro de la cultura de la pobreza contrasta con aquellos de clase media. [23] Consuelo Sánchez ejemplifica el pensamiento de la clase media, pues—a diferencia de sus hermanos—busca superar su condición socioeconómica. Esto la lleva a hacer planes para el  futuro a mediano y largo plazo. Consuelo rompe con la característica central de la cultura de la pobreza que es una “fuerte orientación hacia el tiempo presente con relativamente poca capacidad de posponer sus deseos y de planear para el futuro, un sentimiento de resignación y de fatalismo basado en las realidades de la difícil situación de su vida”.[24] Ella, en cambio, mostró volición por salir adelante y beneficiarse de las oportunidades que la Ciudad de México ofrecía en el marco de acelerado camino hacia la modernidad de un país desarrollado.

 

CONSIDERACIONES FINALES

Finalmente, la Procuraduría no aprobó la demanda, ni se tomaron acciones penales contra Lewis ni se censuró el libro.[25] Incluso, varios intelectuales protestaron contra las acusaciones a la obra, entre ellos Carlos Fuentes quien aseguró que “al defender a Lewis nos estamos defendiendo a nosotros mismos”. [26]

La procuraduría no aprobó la demanda, ni se tomaron acciones penales contra Lewis ni se censuró el libro; sin embargo, Arnaldo Orfila sí fue destituido. Lewis en una carta que escribe a Vera Rubin llega a afirmar que todo ese escándalo sólo tenía como objetivo despedir a Orfila,[27]  pues era un argentino que había abierto las puertas del Fondo de Cultura Económico a textos izquierdistas y que no eran del agrado del gobierno mexicano. En este sentido Los hijos de Sánchez presentó la oportunidad de acusar a Orfila—por querer publicar libros que ofendían al país—e intentar desprestigiar aquellas visiones que mostraban lo que el gobierno mexicano intentaba ocultar tras una imagen que había construido por veinte años.

Los hijos de Sánchez muestra una realidad que difiere del ideal presentado en el “milagro mexicano” y pone en evidencia la cara de la pobreza urbana que los gobernantes intentaban ocultar e ignorar. Esta visión extranjera hablaba con las voces de los propios habitantes y, de esa forma, Lewis expuso una ciudad llena de carencias, con servicios médicos inaccesibles para las clases bajas; un país en el que la justicia es inexistente y la corrupción imperante; una sociedad abandonada y expuesta a la violencia; una población prisionera del presente que no podía ser partícipe de la visión de desarrollo a largo plazo que las clases medias tenían.

Es indiscutible el crecimiento de las tasas económicas, los avances de la industria y la infraestructura, así como tampoco se puede negar que la Ciudad de México concentraba la mayoría de las ganancias y tenía una mejor infraestructura que el resto del país. No obstante, no hay que olvidar que al mismo tiempo se multiplicaban los cinturones de miseria—donde llegaba gente del campo en busca de mejores oportunidades—y que la distribución de la riqueza no era equitativa. Por este motivo las ventajas de la vida moderna estaban reservadas a las clases altas y medias, que gozaban de lujos y beneficios que las clases más bajas—prisionera del presente—no.

Es por ello que dentro de la cultura de la pobreza no se podía ser partícipe de la visión de desarrollo a largo plazo que las clases medias tenían y, por ese motivo, no confiaban en que el desarrollo del país les traería mejores condiciones de vida también. Tal como dice Jesús Sánchez: “[e]n los 30 años que vivo en la capital, la vida de la gente humilde ha cambiado muy poco, muy poco”.[28]

 


ANEXO

Tabla 1. Estimación sobre el grado de impacto que tiene el gobierno nacional en la vida diaria.

Porcentaje de respuestas que aseguran que el gobierno nacional tiene: EUA Gran Bretaña Alemania Italia México
Gran  efecto 41 33 38 23 6
Algo de efecto 44 40 32 31 23
Muy poco efecto 11 23 17 19 66
Otro 0 3
No saben 4 4 12 24 3
Porcentaje total 100 100 99 100 99
Total de casos 970 963 955 995 1007

 

Tabla 2. Expectativas sobre el trato por parte de la burocracia gubernamental y la policía.

Porcentaje que dice: EUA Gran Bretaña Alemania Italia México
bur. pol. bur. pol. bur. pol. bur. pol. bur. pol.
Esperan trato igualitario 83 85 83 89 65 72 53 56 42 32
No esperan trato igualitario 9 8 7 6 9 5 13 10 50 57
Depende 4 5 6 4 19 15 17 15 5 5
Otro 6 6
No saben 4 2 2 0 7 8 11 13 3 5
Porcentaje total 100 100 98 99 100 100 100 100 100 99
Total de casos 970 970 963 963 955 955 995 995 1007 1007

 

Tabla 3. Aspectos de la nación que los encuestados identifican como motivo de orgullo.

Porcentaje que dice estar orgulloso de: EUA Gran Bretaña Alemania italia México
Gobierno, instituciones políticas 85 46 7 3 30
Legislación social 13 18 6 1 2
Posición en asuntos internacionales 5 11 5 2 3
Sistema económico 23 10 33 3 24
Características de la gente 7 18 36 11 15
Virtudes espirituales y religión 3 1 3 6 8
Contribución a las artes 1 6 11 16 9
Contribución a la ciencia 3 7 12 3 1
Atributos físicos del país 5 10 17 25 22
Nada o no saben 4 10 15 27 16
Otro 9 11 3 21 14
Total de respuestas 158 148 148 118 144
Total de encuestados 100 100 100 100 100
Total de casos 970 963 955 995 1007

 


BIBLIOGRAFÍA Y OTRAS FUENTES CONSULTADAS

Almond, Gabriel & Sidney Verba, The Civic Culture: Political Attitudes and Democracy in Five Nations, USA, Princeton University Press, 1963.

Carmona, Fernando et al., El milagro mexicano, México, Nuevo Tiempo, 1970.

Daniel, Jean, “Le Mexique d’aujourd’hui: I. Le Presidentialisme le Plus Monarchique”, Le Monde, Paris,1964, (sec. international).

Escarpit, Robert, “Une évolution ultra-rapide”, Le Monde, 1952.

Lewis, Oscar, Los hijos de Sánchez: autobiografía de una familia mexicana, México, FCE, 1963 .

_________, Antropología de la pobreza, México, FCE, 1961.

_________, Una muerte en la familia Sánchez, México, FCE, 1969.

Loaeza, Soledad, “Modernización autoritaria a la sombra de la superpotencia, 1944-1968” en  Nueva historia general de México, México, El Colegio de México, 2011, págs.653-698.

Novo, Salvador, La vida en México durante el sexenio de Manuel Ávila Camacho, México, Conaculta, 1997.

__________, La vida en México durante el sexenio de Miguel Alemán, México, Conaculta, 1997.

__________, La vida en México durante el sexenio de Adolfo Ruiz Cortines, México, Conaculta, 1997.

__________, La vida en México durante el sexenio de Adolfo López Mateos, México, Conaculta, 1997.

Piatier, Jacqueline, “Les Enfants de Sanchez”, París, Le Monde, 1964, (sec. culture).

Rigdon, Susan, The Culture Facade: Art, Science, and Politics in the Work of Oscar Lewis, Chicago, University of Illinois Press, 1988.

Rostow, W.W., Las etapas del crecimiento económico, un manifiesto no comunista, trad. Rubén Pimentel, México, FCE, 1963.

Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, “La verdad respecto de la denuncia penal contra Los Hijos de Sánchez de Oscar Lewis”, México, DF, 25 de marzo de 1965.

Tello, Carlos, Estado y desarrollo económico: México 1920-2006, México, UNAM, 2007.

“Rebound in economy continues in Mexico”, The New York Times, Nueva York,  27 de junio de 1955, (sec. economy).

“Mexican economy hits record pace”, The New York Times, Nueva York, 7 de diciembre de 1955, (sec. economy).

“Mexico Reports Gain in Economy: Better times due, president says, noting end of slump”, The New York Times, Nueva York, 2 de septiembre de 1954, (sec. world).

“Mexican economy continues growth”, The New York Times, Nueva York, 3 de septiembre de 1961, (sec. economy).

“Mexican Economy Is Praised”, The New York Times, Nueva York, 30 de abril de 1960, (sec. economy).

“Mexicans Debate Book on Poverty: ‘The Children of Sanchez’ Stirs Anger of Nationalists”, The New York Times, Nueva York, 21 de febrero de 1965, (sec. world).

 


NOTAS

[i] Oscar Lewis, Los hijos de Sánchez, México, FCE, 1963, pág. 51.

[1] Claudio Lomnitz, “Prólogo” en Oscar Lewis, ídem., págs. 17-20.

[2] Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, “La verdad respecto de la denuncia penal contra Los Hijos de Sánchez de Oscar Lewis”, México, DF, 25 de marzo de 1965, págs. 5-6.

[3]  SMGE, idem., pág. 7.

[3] Eisenhower pensaba que la pobreza y la inestabilidad favorecían la influencia comunista y que había que apoyar el desarrollo mexicano.

[4] Las etapas que identifica Rostow son: 1) sociedad tradicional, 2) precondiciones para el despegue, 3) impulso inicial, 4) el camino a la madurez y 5) era del alto consumo en masas.

[5] Carlos Tello,  Estado y desarrollo económico: México 1920-2006, México, UNAM, 2007, pág. 361.

[6] Tello, idem., pág. 366.

[7] Soledad Loaeza, “Modernización autoritaria a la sombra de la superpotencia, 1944-1968” en  Nueva historia general de México, México, El Colegio de México, 2011 p.653.

[8] Algunos ejemplos de encabezados del New York Times: Rebound in economy continues in Mexico (1955), Mexican economy hits record pace (1955); Better times due, president says, noting end of slump (1954); Mexican economy continues growth (1961).

[9] Robert Escarpit, “ Une évolution ultra-rapide”, Le Monde, 17 de junio de 1952.

[10] Salvador Novo La vida en México durante el sexenio de Adolfo Ruiz Cortines, México, Conaculta, 1997, pág. 437.

[11] Loaeza, op.cit., pág. 686.

[12] Lewis da una explicación completa sobre el concepto de “cultura de la pobreza”, explicando las características de cada una de sus dimensiones (económica, psicológica, social)en la introducción del libro (págs. 32-38) y después da detalles sobre el caso dela Ciudad de México (págs.38 et passim).

[13] Lewis, op. cit., pág. 34.

[14] Lewis, idem., pág. 200.

[15] Lewis, idem., pág. 34.

[16] Lewis, idem., pág.129.

[17] Lewis, idem., pág. 509.

[18] Los datos los obtuvieron a partir de una serie de encuestas y entrevistas realizadas en 1959 y publican el estudio en 1963.  Lewis hace las entrevistas a la familia Sánchez en 1959 y la edición en español de Los hijos de Sánchez se publica en 1964.

[19] Las encuestas las hacen a partir de una muestra aleatoria, luego, también de forma aleatoria, seleccionan al 10 % de los encuestados para hacerles preguntas más específicas en forma de entrevista.

[20] Los resultados con respecto a esos rubros se encuentran en las tablas 1, 2 y 3 del anexo.

[21] Gabriel Almond y Sidney Verba, The Civic Culture: Political Attitudes and Democracy in Five Nations, USA, Princeton University Press, 1963, pág. 364.

[22] Lewis, op.cit., pág. 35.

[23] Es importante mencionar que no todos los pobres viven en la cultura de la pobreza y que ésta no es exclusiva de la Ciudad de México, sino que se encuentra presente en las poblaciones de las grandes ciudades y aquellas en expansión. Sin embargo, fue gracias a sus observaciones en México que pudo identificar las características que lo constituyen.

[24] Lewis, idem., pág. 35.

[25] Claudio Lomnitz, op cit., págs. 17-20.

[26] Carlos Fuentes citado en “Mexicans Debate Book on Poverty: ‘The Children of Sanchez’ Stirs Anger of Nationalists”, The New York Times,  21 de febrero de 1965.

[27] Susan Rigdnon, The Cultrue Facade: Art, Science, and Politics in the Work of Oscar Lewis, Chicago, University of Illinois Press, 1988, págs. 289-293.

[28] Lewis, idem., pág. 510.


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