🇲🇽 SAN FALCÓN y SAN PALOMINO / 🇺🇸 SAINT FALCONE and SAINT PALOMINO

ANV OPINIÓN


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 M. Rodríguez Lara, San Falcón y San Palomino, Auctoritas non veritas   PDF

 

SAN FALCÓN y SAN PALOMINO

MAURICIO RODRÍGUEZ LARA

Hace unas semanas, Adela Micha transmitió una entrevista con el obispo emérito de Ecatepec, Onésimo Cepeda. Dejando a un lado la calidad periodística de este encuentro (más parecido a una charla común que a una entrevista), me pareció un ejercicio interesante. ¿Qué podemos inferir de la iglesia mexicana, a partir de esta entrevista?

En política internacional, es bastante conocida la distinción entre hawks y doves (halcones y palomas). Los primeros, funcionarios de línea dura, que se inclinan por una política exterior agresiva; los segundos, funcionarios que se decantan más por la diplomacia, la disuasión. En mi opinión, el obispo Cepeda nos recuerda una vez más la hendidura pastoral presente en la iglesia. Nos recordó que, en efecto, es posible dividir al clero en halcones y palomas. No en el sentido de política exterior, sino en el pastoral; i.e. su comportamiento en tanto autoridades de la iglesia.

Hubo cuatro preguntas notables de Adela Micha: ¿es Cepeda amigo de los ricos y poderosos? Sí. ¿Al obispo le gusta vivir bien? Sí. ¿Hay corrupción dentro de la Iglesia? No se roban dinero, dijo. ¿El Estado laico es…? “Una jalada”, afirmó que el Estado no puede ser laico, pero sí su gobierno y yo sigo sin entender bien eso. De estas respuestas, es posible inferir un “tipo ideal” de obispo… San Falcón, caracterizado por su cercanía al poder político —a sus depositarios—, por desenvolverse en iglesias “ricas” o “poderosas” (ya sea por el número de fieles o por la riqueza de éstos), por un perfil más sibarita que pastoril, siempre socializando y cenando, por su visión triunfalista de la iglesia, sin prestar atención a sus falencias (¿los curas pederastas no son gente corrupta, monseñor?)  y por representar la faceta inflexible de la iglesia con respecto de la laicidad, la secularización o el pluralismo.

Por antonimia, las palomas de la iglesia serían autoridades no cercanas a los políticos sino a los débiles (pobres, migrantes, víctimas de la violencia), que atienden las necesidades espirituales de las iglesias más pobres y sufrientes, locales y nacionales, o bien que son más flexibles con respecto del pluralismo y la laicidad. Son hasta incómodos. Desde luego no quiero decir que estos obispos sean némesis de los políticos y empresarios, pero ciertamente les dedican menos tiempo y más a su feligresía. Hablamos, pues, del tipo ideal de San Palomino.

Es una división real en las iglesias locales y también en la iglesia global. En México hay Norbertos y Onécimos, pero también hay Raúles Vera, Carlos Garfias o Felipes Arizmendi. En otras iglesias, como la española, también hay san Falcones: el arzobispo emérito de Madrid, Rouco Varela, y su cercanía al PP o el arzobispo emérito de Barcelona, Luis Martínez Sistach y sus amigos del partido Convergencia i Unió; ya reemplazados por el Papa Francisco.

En la Iglesia global, desde el Concilio Vaticano II, se han formado dos partidos que se disputan el poder apostólico y que tienen visiones diferentes sobre la iglesia: los “romanos” o “diplomáticos” —prelados que han pasado buena parte de su vida en Roma, de un perfil mucho más doctrinal, burocrático y político— y los “internacionales”, liderados por obispos diocesanos de países en desarrollo, o donde el catolicismo no es dominante, como Austria, Estados Unidos, Filipinas o Argentina. Éstos últimos mucho más cercanos a la idea de Francisco sobre una iglesia misericordiosa y abocada a los pobres.

Como toda organización, la Iglesia católica busca mantenerse y sobrevivir. Así, la relación y razón entre sus halcones y palomas puede incidir en esta supervivencia: el crecimiento o decrecimiento del número de feligreses; los conflictos entre iglesia y Estado; las posibles divisiones y querellas en el clero (sus funcionarios); o su mayor o menor influencia en la sociedad contemporánea.

 

 


English version 🇺🇸

 M. Rodríguez Lara, Saint Falcone and Saint Palomino, Auctoritas Non Veritas   PDF

 

SAINT FALCONE and SAINT PALOMINO

MAURICIO RODRÍGUEZ LARA

Some weeks ago, the Mexican journalist Adela Micha broadcasted an interview with the emeritus bishop of Ecatepec: Onésimo Cepeda. Besides the quality of Micha’s work (I perceived the interview more as a friendly and warm chat), it seems an interesting exercise. ¿What could we infer from the Mexican Catholic Church after watching this interview?

It is well known the distinction between “hawks” and “doves” in the foreign policy scope. The former seen as hardline officers who prefer assertiveness in foreign policy; the latter seen as force-skeptical officers who prefer diplomacy and deterrence. In my opinion, bishop Cepeda’s interview reminds us the pastoral cleavage in which the Catholic Church is immersed. Not in the foreign policy sense but the pastoral one, i.e. the behavior of these prelates as Church authorities.

There were four notable questions during the interview: Does the bishop has a comfortable lifestyle? Yes, he does. Is the bishop a friend of powerful politicians and businessmen? Yes, he is. Is there corruption in the Church? Priests don’t steal money, he answered. The secular State is…? “A joke”, and he argued that states cannot be secular but governments can and I still writing these lines without understanding that. From these answers, it is possible to come up with an ideal type of bishop which I would call Saint Falcone (the Italian word for hawk). Church’s hawks are very close to the political power, they perform their spiritual assignments in wealthy or populous dioceses and carry out a kind of sybarite, non-pastoral lifestyle. These hawks do have a triumphalist vision of the Church, neglecting all its mistakes (aren’t pederast priests corrupt people, monsignor?) Also, they represent the intransigent face of the Church with respect of secularity and pluralism.

On the contrary, the Church’s doves would be the prelates who are closer to the outcasts, like migrants or poor people, rather than to the powerful. They are those who pay attention to the spiritual needs of the poorest and suffering dioceses and national churches. They can also be more flexible with respect of secularization and pluralism. Of course, I am not implying that these prelates are the nemesis of businessmen and politicians, but they indeed don’t spend too much time socializing with them. This ideal type could be called Saint Palomino (the Spanish word for little doves).

We talk about a real and even deep cleavage in the Church, at national and global levels. In Mexico, there are hawk prelates such as Norberto Rivera and Onésimo Cepeda, opposing doves like Raúl Vera, Carlos Garfias or Felipe Arizmendi. Other national churches, e.g. Spain, do count with their own hawks: emeritus archbishop Rouco Varela of Madrid who is very close to the right-wing Popular Party or Luis Martínez Sistach of Barcelona, close to the former independentist party Convergencia i Unió.

At the global level, this is not different. Since the Second Vatican Council, two factions have arisen within the Church: on the one hand, the “Roman party” or “diplomatic party”, composed by prelates who have lived in Rome for many years and have a more bureaucratic, political, and doctrinal profile; on the other, we have the “international party” leaded by prelates from developing countries and countries where Catholicism is not the dominant religion such as Ghana, Argentina Philippines, Austria or the United States. The “internationals” are closer to Pope Francis’s idea of a merciful and poor-defender Church. Both parties compete for the papacy and do have different projects for the Catholic Church.

Like all organizations, the Catholic Church looks for its own survival. Thus, the relation and proportion between falcones and palominos could affect some factors which are determinant for such survival: the increasing or decreasing number of parishioners; the possible Church-State conflicts; the possible divisions within the catholic clergy; or the future influence of the Catholic Church in contemporary society.


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